Construyendo un muelle a orillas del río Tonalá: costales, pantano y manglar
Tener un proyecto off-grid es, básicamente, hacer muchas cosas uno mismo. Mucho trabajo pesado, poca maquinaria, mucho sol. Hoy me tocó seguir acarreando costales de arena para el muelle que estoy construyendo en el terreno.
El sitio
El terreno está a orillas del río Tonalá. Es un río caudaloso y, a unos pocos kilómetros aguas abajo, desemboca al mar. Eso lo hace ideal para varias cosas: andar en kayak, pescar, y tener agua a la mano para regar.
La orilla del terreno está tupida de manglar. El manglar no se corta —está protegido por ley y, además, es parte de lo que hace que el sitio funcione como ecosistema—. Por eso tuve que buscar con cuidado un tramo sin manglar para trabajar.
Encontré una zona pantanosa, justo entre la tierra firme y el cauce del río, y ahí es donde estoy levantando el muelle.
La lógica del muelle de costales
La idea es simple en papel y brutal en la práctica: apilar costales de arena sobre el pantano hasta que el piso quede firme, y avanzar varios metros en dirección al río, hasta llegar a la parte donde ya no es pantanoso. Eso va a crear:
Un camino estable para estacionar lanchas y kayaks sin que se atoren en el lodo.
Una base que el manglar no alcance a cubrir, porque en esa franja no hay manglar para empezar.
Un acceso directo al agua caudalosa, sin tener que caminar hundiéndose en el lodazal.
El trabajo
Cada costal pesa aproximadamente 50 kg. Y antes de pesar 50 kg hay que llenarlo de arena, que ya es actividad pesada en sí. Una vez lleno, hay que cargarlo hasta el punto exacto del pantano donde toca colocarlo, acomodarlo, y repetir. Una y otra vez.

Compré 100 costales vacíos en Mercado Libre para este proyecto. Hoy voy a la mitad, más o menos. El avance se siente lento cuando estás ahí en el momento, pero cuando te paras al final del día y ves cómo se va formando el camino sobre lo que era puro pantano, se siente bien.
Fotos del avance

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