XXV Torneo Internacional de Pesca del Robalo 2025: mi primera vez en el Usumacinta
A finales de mes tuve la oportunidad de participar en algo completamente fuera de mi zona de confort: el XXV Torneo Internacional de Pesca Deportiva del Robalo Emiliano Zapata 2025, celebrado los días 28, 29 y 30 de marzo en el rio Usumacinta, en Emiliano Zapata.
La invitación vino de Don Eudi, el papá de Regina. Para él, este torneo no es cualquier cosa: en su municipio es un evento grande, de esos que definen el calendario del año. Para mí, en cambio, era territorio completamente nuevo.
Siempre he pescado en mar. Nunca en río. Nunca en lancha. Y mucho menos en un torneo.
Pero sonaba interesante. Y además, era una buena excusa para compartir tiempo de calidad con Don Eudi.
Día 1: Registro, reglas y ambiente
El primer día fue de inscripción. Don Eudi ya había hecho la tarea y me tenía listo hasta el permiso de pesca, así que todo fue rápido. Nos entregaron pulseras para acceder a la cena de pescadores.
La cena se realizó en el parque principal, con un ambiente bastante particular: una mezcla entre evento deportivo, reunión comunitaria y tradición local.
Ahí explicaron las reglas, que resultaron ser mucho más estrictas de lo que esperaba:
Debes grabar todo el proceso de captura.
Desde el momento en que estás peleando con el robalo.
Hasta medirlo en la lancha.
Tiene que verse claramente el número de la embarcación.
Nadie puede ayudarte, o quedas descalificado.
No era solo pescar. Era demostrarlo.

Día 2: 5 AM, dopamina y superstición
La pesca empieza antes de que salga el sol.
A las 5:00 AM ya hay fila para bajar las lanchas por la rampa. Literalmente, el que madruga aquí sí tiene ventaja.
Y ese día me fue bien.
Saqué 3 robalos.
Suficientes para que el cerebro hiciera lo suyo: dopamina. La suficiente como para no sentir tan pesado estar casi 12 horas en una lancha, desayunando y comiendo ahí mismo, bajo el sol y el ritmo del río.
Pero más allá de la pesca, hubo algo que se me quedó grabado.
Cuando saqué mi primer robalo, Don Eudi me dijo:
“A ti no es a quien quiero… ve y dile a tus papás que los quiero a ellos.”
Luego me dijo que le diera un beso y lo soltara.
Lo hice.
Y sí… después salieron más.
No sé si fue técnica, suerte o tradición, pero en ese momento no cuestionas nada.

Día 3: menos pesca, más aprendizaje
El segundo día fue completamente distinto.
La pesca estuvo mucho más escasa.
Yo solo saqué un robalo. Omar sacó otro. Ambos demasiado pequeños, así que los devolvimos.
Después nos enteramos de algo interesante:
Omar, por ser niño, pudo haber competido en una categoría especial y quizá hasta ganar.
Pero así es esto. Parte del aprendizaje.

La premiación: otra liga
En la premiación entendí el verdadero nivel del torneo.
Los robalos que otros competidores sacaron eran gigantescos. Literalmente otra liga.
Ahí es donde te das cuenta que esto no es solo salir a pescar… hay técnica, experiencia y conocimiento del río detrás.

Más que pesca: un evento para todos
Algo que me pareció bien logrado es que el municipio no hace el evento solo para pescadores.
En el malecón hubo actividades para todos:
Familias
Turistas
Locales
Esto convierte el torneo en algo más grande: un motor económico y social para la comunidad.
Conclusión
Para mí, esta experiencia fue varias cosas al mismo tiempo:
Mi primera vez pescando en río
Mi primera vez en pesca deportiva
Un acercamiento a una tradición local importante
Y sobre todo, tiempo de calidad con Don Eudi
No gané.
No saqué el robalo más grande.
Pero entendí algo importante:
hay mundos completos que existen fuera de lo que uno ya conoce… y vale la pena meterse en ellos.
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