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Hoy recibí mi cédula de la Maestría en Comercialización y Desarrollo de Mercados

cédula de la Maestría en Comercialización y Desarrollo de Mercados
cédula de la Maestría en Comercialización y Desarrollo de Mercados

Hay días que uno recuerda no por lo ruidoso que son, sino por lo que cierran. Hoy es uno de esos días. Después de 18 meses de clases, lecturas, entregas y más de una madrugada frente a la laptop, por fin tengo en mis manos la cédula profesional que me acredita como Maestro en Comercialización y Desarrollo de Mercados por la Universidad de España y México (UEM).

Se siente distinto a como lo imaginaba. No hay fuegos artificiales; hay más bien una sensación tranquila de haber caminado hasta el final de un camino que empecé con muchas dudas.

Por qué elegí este programa

Cuando empecé a buscar maestría, tenía claro que no quería algo puramente teórico. Llevo años trabajando de cerca con temas de mercado y lo que necesitaba era una formación que me diera herramientas cuantitativas y, al mismo tiempo, una visión estratégica para moverse en mercados nacionales e internacionales.

La maestría de la UEM (con RVOE SEP 20110910) me ofreció exactamente eso: un plan de 13 módulos que combina lo clásico —investigación de mercados, comportamiento del consumidor, administración corporativa— con temas que hoy son el corazón del juego, como modelos electrónicos para comercializar y comercialización internacional.

Lo que me llevo

Si tuviera que resumir lo aprendido en tres ideas, serían estas:

  1. Los datos no son el final, son el punto de partida. La investigación de mercado bien hecha no solo describe lo que pasa; sugiere hacia dónde moverse.

  2. La estrategia comercial vive entre la intuición y el modelo. Ninguna de las dos por sí sola alcanza. El valor está en saber cuándo confiar en los números y cuándo escuchar al mercado.

  3. El entorno digital ya no es un canal más; es el entorno. Comercializar hoy sin entender los modelos electrónicos es como intentar navegar con un mapa de hace veinte años.

Más allá del título

Una cédula profesional no cambia, en sí misma, quién eres como profesional. Lo que sí cambia es lo que traes contigo al llegar a ella: los casos que analizaste, las personas con las que discutiste, los errores que cometiste en cada entrega y corregiste en la siguiente.

Me voy con una red de colegas que valen tanto o más que el diploma, con una forma distinta de leer un plan comercial y con la convicción de que la comercialización no es solo vender: es entender, diseñar y sostener la relación entre lo que una empresa ofrece y lo que un mercado necesita.

Gracias

A mis profesores de la UEM por la exigencia y la apertura, a mis compañeros de generación por las noches de trabajo en equipo.

Cerrar esta etapa me emociona, pero sobre todo me deja con ganas de aplicar. Si algo aprendí en estos 18 meses es que lo estudiado vale tanto como lo que se pone en práctica.

Ahora sigue eso: la práctica.

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